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jueves, 21 de junio de 2012

Ilusionismo, en otro contexto.

Ese que administra las sombras y que baraja las luces justo al fondo del salón, ese que estuvo pero nunca fue, el que dijo de todo pero nunca habló y al final nadie le objeta nada.

Aquel que enreda y trama para zafarse y luego reírse en el reflejo del lago que ya no está, es como el peso invisible que vapulea la balanza, la personificación del truco que capta las miradas pero no las atenciones, a veces juega con brazas ardientes que pasea en su bolsillo para jugarse la vida frente a sus competidores, aunque otros de su tipo solo quieren demostrarse a si mismos que cada día pueden con más. Es difícil de hallar, si lo descubres entonces nunca existió y es que su leitmotiv reza que si la mentira nunca es descubierta entonces nunca fue mentira, capturar su esencia es como querer apresar una flama entre las manos, así son estos actores del misterio, si les das margen de acción son capaces de llegar a la luz a través de las sombras porque viven saciando pasiones consumiendo con desdén el néctar del dulce riesgo, toreando a capa y espada con un pulso petulante sin esperar que las astas le toquen de manera franca las vestiduras de piel.

Y es así, como con conciencia inerte y moral intrépida van sembrado intrigas y cosechando espadas, el ilusionista siempre tiene un As bajo la manga y va buscando gente para poder jugar, sin embargo se perciben solitarios aunque estén con muchos más, cuando llega el momento de sincerar sus penas se toman un trago al fondo del local junto a sus demonios, es la única especie a la que no se sienten tentados a engañar, quizá porque tienen muchas cosas en común. Les llega la noche en soledad, y se sienten culpables una que otra vez e intentan mentirse con los mismos trucos que aplican en otros a fin de poder conciliar el sueño.

El ilusionista no existe, es un espejismo oculto entre los rostros que circundan el tambor de su revolver, genio y figura que teme delatarse con el olor de su charla, aquí estuvo para nunca venir, se acercó para poder alejarse y aunque quizá lo detectes ten en mente que hasta eso quizás sea parte del plan.

jueves, 19 de mayo de 2011

Partículas de caos.


Así se ve el rostro de un inconsciente
(Con el perdón de la vaca)

Todo comienza con un sonido seco y fulminante acompañado por unos cuantos pasos hacia la vereda y el chasquido de unos pies fugitivos pisando los charcos, el cielo no se ve tan distante como siempre, las voces de la gente se escuchan como ecos trepidantes pero nadie vio nada, agoniza sobre el suelo la esperanza de una madre y de un padre, la sonrisa de un hijo, el amor de una esposa, los sueños de una novia, la luz de un país o el cariño de unos amigos; una mañana después, la vida de una persona se traduce en un numero mas para engordar el saldo rojo que dejó el día anterior, su nombre no es mas que un titular y su historia un obituario.

Apiádate Señor de nosotros y dinos por favor ¿Cómo hicimos para llegar a este punto? ¿Cómo permitimos que ocurriera? Nuestros rasgos humanos brillan por su ausencia, bien lo decía Hobbes “El hombre es un lobo para el hombre” ya esto no es un problema de Estado, no es un problema de seguridad, es un problema de sentido común, por que vivimos en un mundo abarrotado conciencias inertes, de sociedades vacías, de familias rotas y de sentimientos infrahumanos, vamos por la vida como autómatas estoicos con mirada de vaca, desentendidos del mundo andando hacia el vacío, ignorando el olor a muerto que rodea las ciudades; así se construye un monstruo, somos nosotros los padres de la mayor aberración que ha podido crear el hombre, la indiferencia.

Esa gran hiena dueña del caos que se alimenta de nosotros cual simples polluelos esperando que un día alguien con cojones se digne a sacarnos de este pantano, así se daña un país, de esta manera rompimos con el sueño de Bolívar, cuando no nos importó que masacraran a un hombre para arrancarle su esfuerzo con envidia y un arma de guerra, cuando no nos importó que una mujer fuera atacada por un grupo de bestias para luego ser violada o cuando vimos que los derechos de un desprotegido estaban siendo violados y volteamos el rostro para no presenciarlo, cuando no dijimos nada por ser “políticamente incorrecto” esperando una medallita de corcho o unas cuantas migajas de pan por parte de un mandamás.

¿Qué pasó con aquellos días donde llevar el pan a la mesa no era un acto de magia? ¿A dónde fueron? ¿Por qué nadie se da cuenta de lo mal que estamos? hemos permitido que nuestra integridad se doble y se corrompa, borramos los conceptos de maldad para así no tener que lidiar con ella cuando la encontramos en la calle día a día  mientras que el amor es un simple motivo para creer débil a aquel que aun mantiene viva esa llama dentro de su corazón, le entregamos nuestra dicha a unos cuantos imbéciles y hoy por hoy perderemos nuestra libertad como cobardes si no abrimos los ojos.

La historia será testigo de nuestra debacle, mientras los sueños que muchos sembramos en este país van quedando huérfanos uno a uno, permitimos a la justicia y la paz dimitir, pero no la crueldad y la codicia, por ello pasaremos al recuerdo como aquellos que se negaron a ver la realidad del cólera que se comía nuestra alma mientras intentábamos sobrevivir en este nuestro petro-mundo.

Y seguiremos temiendo en las calles, temiendo en los salones de clase, temiendo en las iglesias, en los parques, en los hospitales, en las plazas y hasta en nuestras propias casas hasta que llegue el tiempo nos pase factura y se lleve de una vez por todas nuestra vida; no hagas de la cobardía tu epitafio, quizás hoy no te des cuenta de esto, pero ya llegará el día pues todos estamos en deuda.