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domingo, 28 de agosto de 2011

El Virtuoso





Identifica quien vale la pena y quien no, agradece cuando debe y calla cuando tiene que callar, el corazón del virtuoso no conoce de envidias tanto como su espalda y no teme a soñar mas allá de los limites comunes, pelea, pero gana o pierde con honor; el virtuoso es un “vivo” pero no un “tracalero”, del camino se preocupa hasta por escuchar  a las piedras sin que te des cuenta, por ello conoce lo bueno lo malo y lo feo del sendero, el virtuoso se anticipa a los hipócritas para no manchar sus manos con apretones de embuste, le temen casi tanto como le envidian y le alaban, le necesitan casi tanto como están dispuestos a desecharle cuando falle pero lo mejor es que el lo sabe, no cuenta con aquellos con no saben contar con nadie ni mucho menos se fía de promesas de artificio, el virtuoso sabe bien cuando decir adiós o cuando irse sin decirlo, no es un celopata pero si defiende lo suyo con mosquete en mano de ser necesario, sabe que el amor es un tesoro.


No tiene que ser necesariamente el mas alto, ni el mas fuerte, ni siquiera el mejor remunerado, el virtuoso es un espadachín infalible contra los que abusan del poder, pero muchas veces un arma de doble filo para si mismo, y no es que el no sepa llorar o nunca se haya estrellado, por el contrario de las experiencias se aprende y si lo ves allí cada mañana es por que aprendió a levantarse o por lo menos lo intenta, este tipo de personas no tiene oído para los que balbucean basura pretendiendo ser lo que no son, es un gran amigo si le respondes con amistad y un poderoso contrincante si le traicionas, si los virtuosos conquistan sus temores conquistarán también los de sus rivales.

No esta de más si usa a aquellos que pretenden usarle, tampoco te extrañe que conozca tu talón de aquiles, pero nunca esperes que te ataque por la espalda, el virtuoso tiene cojones suficientes para tapar la boca de frente y siempre será una piedra en el zapato de aquellos insolentes que le digan que no es capaz de triunfar o de ser feliz.

viernes, 29 de julio de 2011

Hechizo de Bandoneon.


En tiempos antiguos
Iba caminando entre luces amarillas y callejones grises, con la noche en los tobillos y la mirada clavada en el suelo, absuelta de esperanza y de energía recorría con sus dedos las corazas de los grandes edificios que componían la ciudad donde nació y de donde fue arrancada, lloraba un poco, pero solo para para migrar la ira y la frustración que inundaba su pecho desde hacia ya 8 años, unas cuantas gotas de sangre fugitivas delataban su rumbo pero esto no le importó, en el fondo quería compartir con el mundo un poco de lo que este le había regalado las ultimas horas, el pesado aire convertido en smog se abría paso en sus entrañas luego de tropezar en su garganta con un nudo y en su pecho con unos cuantos improperios que no logró decir a quien debía, quien sabe si por falta de tiempo o de voluntad, condujo su cuerpo errante a través de la ciudad casi una hora sin darse cuenta, algunos se ofrecieron a ayudarla pero segundos mas tarde se dieron cuenta que es difícil acercarse a una persona que porta un puñal.

Pasos y minutos se confundieron aquella noche de octubre -no era de este mundo esa melancolía- dijeron todos aquellos que la vieron desfilar a través de los adoquines en esa noche brumosa, parecía querer huir de su existencia volteando de vez en cuando percatándose de que nadie la siguiera, algunos dicen que la oyeron murmurar una que otra letanía levantando la mirada al cielo cuando les pasaba al lado, una rasgadura en su vestido dejó entrever las heridas mal vendadas en su espalda, aquella esbelta y paliducha figura parecía deambular sin control desatando risas entre los vacíos caminantes nocturnos, perdiéndose en las luces de los postes logró cruzar el puente a través del río para luego quedarse estática frente al portal de una casa vieja cuyo jardín estaba abandonado, solo una lampara de queroseno alumbraba el mediano pasillo que conectaba la vieja morada con la acera de la calle.

Una sensación de paz se transformó en suspiro y atravesó sus labios, oponiéndose al dolor se animó a cruzar la acera. De pronto y a lo lejos dos caballos golpeaban rápidamente con sus patas los adoquines de la calle aproximándose hacia ella, aquel estruendo rompió con la quietud que gobernaba ese lado del pueblo, incorporó fuerzas de la nada a su piernas, se adentró en el jardín y comenzó a tocar la campana de la entrada sin obtener una  respuesta, una carreta tenebrosa de colores opacos se hizo presente en la cuadra, su cochero, de rostro inexpresivo y pintado blanco detuvo los caballos con un gesto seco, una patada abrió la puerta de aquel misterioso vehículo dejando entrever la figura de un hombre que vestía capa, de sombrero negro y de bigotes largos, repleto de ira por su hombro ensangrentado espetó una carcajada y comenzó a tocar un pequeño pero estruendoso bandoneon recorriendo a pie y con dificultad aquella acera.

Presa de un hechizo
Un halo de luz se escapó de una ventana en la parte superior de aquella casa y la silueta de un hombre viejo se hizo presente a través del reflejo -¡te llevé una vez y te llevaré dos veces Jazmín!-  gritó desde la calle el ensombrerado esquizoide, tras escuchar aquel nombre el hombre en la ventana bajó las escaleras con premura y abrió la puerta de su hogar sujetando un viejo mosquete, -padre- escuchó a su izquierda una voz femenina que venia de un lado del pasillo, movió con sus manos unas cuentas ramas encontrando a una joven mal herida sobre el monte que antes era jardín, se arrodilló junto a ella, abandonó el mosquete y justo al levantarla contempló sorprendido a la que parecía ser su hija perdida -¡Jazmín hija mía! ¿donde habías estado? pensé que habías muerto- dijo mientras el llanto poblaba sus ojos, pero aunque esta permanecía con los ojos abiertos no brindo respuesta a la pregunta de su emocionado padre.

Una música de aire circense y molesta entorpecía el encuentro, desde la puerta un grito recorrió el pasillo -¡Sabía que volverías a tu vieja casa! -Jazmín se levantó del suelo alejándose del regazo de su padre llorando y mirándolo a los ojos luchando contra si misma y como victima de un maleficio sonoro se fue danzando hasta los brazos del cochero que acompañaba al hombre malherido. -¡No te la llevarás de nuevo!- gritó el envalentonado padre justo antes de recibir un disparo en la pierna derecha, Jazmín tomó el puñal y en un momento de distracción atravesó el pecho de aquel hombre inexpresivo que ni siquiera se inmutaría de dolor al caer al suelo, al ver esto su jefe el del bandoneon comenzó a tocar aquella horrible canción una vez mas, sacando del bolsillo una llave de cuerdas incrustandola de nuevo en la espalda de aquella joven y desesperada mujer mientras reía.

Un maléfico poder.
Arrastrandose al viejo mosquete el padre de la muchacha alcanzó a percutir su arma atinando contra la anatomía de aquel bárbaro en un par de ocasiones, el hombre volteo a verlo disparando nuevamente, dándole esta vez justo en el hombro.

 -Ahora estamos a mano compañero- le dijo mientras sujetando la mano de la mujer la subió a la carreta, el cochero se levanto del suelo extrayendo el puñal de sus entrañas sin manifestar dolor y condujo nuevamente la carreta para alejarse por ahora de aquel lugar donde estaban; ante lo ojos vidriosos de un padre que había vuelto a perder a su hija a manos del mismo hombre que se la robó aquella vez.

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿y tu? ¿Que tanto observas?





Una vez leí que los sueños eran la ventana del alma, y mientras un cigarrillo consumía por cada respiro mío una parte de mi vida comencé a filosofar, ¿será posible que vivamos en un sueño de por vida?, si el cuerpo fuera el alma y el alma el cuerpo, ¿no estaría soñando ella entonces con nosotros?, ¿donde esta ese pasillo ? donde me separo de mi pero sigo siendo yo, ese espacio donde quizás el aire o el sol del medio día produzca la evaporación del espectro, Yo en lo personal divido al ser humano en dos, La tesis y la hipótesis, Cuando la tesis (el cuerpo) tiene sed puede calmarse, mas no tiene el mismo sabor cuando le calmas la sed al alma(la hipótesis), y es que creo mas que existe un multiverso pues la idea de un universo es un poco hedonista, y la manera mas fácil de probarlo, la obtuve esta tarde cuando me senté en el bus y vi a los ojos de una señora que lucia bastante cansada, es impresionante la capacidad de almacenamiento que posee la mirada, de solo un vistazo pude observar las estrías que la vida ha tallado en su mirada, recordé a mi madre por un instante, que para la fecha se encontraba en la capital.
-Señora por favor use mi asiento.
-Muchas gracias hijo (Se escuchó en el autobus)

La verdad no se a donde van los pensamientos que ya olvidamos o hemos dejado atrás, Pero sospecho que se desbordan por los ojos de la gente, y no nos damos cuenta, los pensamientos son trozos del alma que cobran vida, y mientras unos los expulsan en forma de llanto, otros los almacenan evitando que vean luz, pero es igual las marcas siempre quedan.